Historia y patrimonio del convento de San Francisco en Alcañices

Foto: turismo en zamora
Los orígenes del convento de San Francisco de Alcañices se remontan al siglo XVI. Esta institución mantuvo su función hasta la desamortización de Mendizábal en 1837, año en el que la comunidad se vio obligada a trasladarse a Santiago de Compostela.
A lo largo de los siglos, el convento ha sufrido diversas desgracias patrimoniales. Un incendio en 1715 destruyó gran parte del templo. Posteriormente, en 1809, los franceses lo utilizaron como caballería y, décadas más tarde, se convirtió en cárcel.
Reconstrucciones y elementos destacados
En 1917, otro incendio devastó parte del templo, incluyendo la imagen de la Virgen de la Salud. Esta situación llevó a la reconstrucción de la iglesia, la cual incluyó la creación de una nueva imagen. En 1990 se adquirió un nuevo retablo mayor que reemplazó al que provenía de las dominicas de San Pablo y San Ildefonso de Zamora, datado a principios del siglo XX.
Entre los elementos destacados de la iglesia, se encuentran las gruesas columnas en las esquinas del crucero, la bóveda gótica, a pesar de contar con arcos de medio punto, y la portada clasicista con un moderno San Francisco en la hornacina.
Vestigios y arte contemporáneo
En lo que respecta a las dependencias conventuales, se conservan vestigios del claustro, como algunas columnas encapiteladas. En este espacio se ha colocado una escultura de José Luis Alonso Coomonte. Además, en el exterior se halla otra escultura conmemorativa del VII centenario de la firma del Tratado de Alcañices, que definió las fronteras entre España y Portugal. La obra “Las cuatro estaciones”, de Antonio Pedrero, se puede ver en el Auditorio de Alcañices, y ha sido cedida por la Biblioteca Pública de Zamora.
La dirección del Convento de San Francisco es Calle San Francisco, 32, Alcañices.










